Juan Cruz Labeaga Mendiola IN MEMORIAM

Viana, 16-01-1939/14-06-2025.

El pasado mes de junio, despedíamos en la parroquia de Santa María de Viana a Juan Cruz el sacerdote e investigador incansable, miembro de Etniker y de gran número de asociaciones culturales. Durante sus 86 años ha sido un hombre que supo tejer con delicadeza los hilos de la vocación sacerdotal y la pasión por el conocimiento. Desde su infancia, marcada por los traslados entre pueblos navarros, aprendió a apreciar la riqueza de su tierra y a escuchar el latido de su historia. A los quince años ingresó en el Seminario de Pamplona, donde su formación religiosa se vio enriquecida por el amor a la música, cultivado en el Conservatorio Pablo Sarasate.

Ordenado sacerdote, Labeaga fue destinado a Sangüesa, ciudad donde ejerció durante casi cuatro décadas como coadjutor y organista. Allí, entre la vida parroquial y el sonido del órgano, encontró el espacio propicio para entregarse a la investigación. Su inquietud intelectual lo llevó a licenciarse y doctorarse en Geografía e Historia, especializándose en Arqueología e Historia del Arte, bajo la tutela de grandes maestros de la Universidad de Navarra.

Su primera aportación fue la elaboración de la Carta arqueológica de Viana, fruto de exhaustivas prospecciones que revelaron, entre otros, el poblado prerromano de La Custodia. Este hallazgo permitió a los vianeses conocer su importante papel en la romanización del Alto Ebro. Labeaga, meticuloso y tenaz, agotó todas las fuentes y abrió nuevas sendas para la investigación de la moneda antigua y la historia local.

Pero su curiosidad no se detuvo en la arqueología. Exploró también la historia del arte, la etnología, la musicología y la archivística. Su tesis doctoral, Viana monumental y artística, es un ejemplo de rigor y sensibilidad, donde el arte y la vida cotidiana se entrelazan. Destaca también su estudio sobre la intervención de Luis Paret en la iglesia de Santa María de Viana que desvela, con documentos inéditos, el legado de este gran artista.

En Sangüesa, Labeaga investigó la historia artística de sus iglesias y talleres, rescatando del olvido a escultores, plateros y retablistas que dejaron su impronta en Navarra y Aragón. Su destreza en el dibujo y atención al detalle brillan en sus estudios sobre las estelas funerarias discoideas, donde arqueología, arte y etnografía se unen para rescatar la espiritualidad popular. Aplicó -tanto en Sangüesa como en Viana- la Guía para una encuesta etnográfica de Don José Miguel de Barandiarán, como miembro del Grupo Etniker.

El impacto de su obra fue profundo, devolvió a las comunidades de Viana y Sangüesa el orgullo de su pasado, fortaleció la identidad local y fomentó la conservación del patrimonio. Su labor pedagógica y divulgadora facilitó el acceso de todos a la historia común, y su ejemplo mostró cómo la dedicación sacerdotal y la inquietud intelectual pueden convivir y enriquecerse mutuamente. Su libro Viana reza a Santa María es la mejor herencia de esta inseparable faceta.

La vida de Juan Cruz Labeaga es, en suma, la de un sabio humilde y generoso, entregado al arte, la investigación y el servicio a los demás, cuya contribución seguirá iluminando la memoria y el futuro de su tierra.