Isidro Sáenz de Urturi Rodríguez IN MEMORIAM
El pasado 28 de diciembre de 2023 falleció Isidro Sáenz de Urturi Rodríguez, una de las figuras más relevantes y representativas de la etnografía alavesa, gran investigador y sobre todo gran conocedor del mundo alavés. Fueron José Miguel de Barandiarán y Gerardo López de Guereñu quienes le sirvieron de guía en el campo de la etnografía.
Sus encuestas sobre Apodaka que puntualmente aportaba para la elaboración del Atlas Etnográfico de Vasconia eran, en buena medida, fruto de su propia vivencia. Apodaka ha tenido en Isidro el mejor pregonero de sus costumbres tradicionales sobre la alimentación, rituales desde la infancia hasta la edad adulta, juegos, costumbres funerarias, modos de vida, medicina popular, constituciones y derecho popular y una larga serie de aportaciones siguiendo el capitulado de la Guía de encuesta etnográfica diseñada para los grupos Etniker por su fundador José Miguel de Barandiarán. También formó parte del equipo que llevó a cabo el proyecto Contribución al Atlas Etnográfico de Vasconia. Investigaciones en Álava y Navarra.
Isidro ante todo ha sido una persona que se ha destacado por su sencillez y amabilidad. Siempre dispuesto a ayudar, a enseñar, a comunicar, ha sido un buen compañero de viaje y de trabajo; humilde, con muchas ganas de investigar, de vivir y de trasmitir todos sus conocimientos. Muestra de esa disponibilidad es su pertenencia a diversas sociedades culturales a las que dedicó su tiempo: Sociedad Excursionista Manuel Iradier, Seminario Alavés de Etnografía, Colaborador en el Comité de Redacción de Ohitura. Como miembro de Etniker-Araba ha formado parte del Comité Directivo Interregional de Etniker-Euskalerria para elaborar el Atlas Etnográfico de Vasconia (1993-2011). Puntual a las reuniones anuales de los grupos Etniker, la última tuvo lugar precisamente en Vitoria, el pasado mes de octubre.
Deja un bagaje cultural que va a ser difícil de recuperar, no le gustaba demasiado escribir y gran cantidad de datos, vivencias, leyendas, creencias que ha ido recopilando en sus excursiones, asistencia a romerías y entrevistas con las gentes de los pueblos por toda la geografía alavesa, se han ido con él. Con una mente privilegiada hasta el último minuto de vida.
Entre sus vivencias, nos contaba con cierta sorna que cuando era joven e iban de cuestación por caminos muchas veces embarrados, llevaban un buen palo, no para golpear la tierra con fines rituales, como dicen ahora algunos, sino para defendernos de los perros que andaban sueltos ya que en cada caserío había dos y tres mínimo.
Hasta siempre, Isidro.
Isidro, guardo en mi recuerdo tu amistad, tu accesibilidad y empatía, tu saber compartir la cultura y optimismo, tu interés por las «Vivencias de Antaño» de La Valdorba, expuestas en el museo de Orisoain, y tantas otras cosas … Descansa en Paz, amigo Isidro.
Daniel
Tengo el recuerdo, Isidro, de tu buen carácter y tu modestia al abordar cualquier tema que conocías de sobra por haber vivido las costumbres de tu pueblo y de tu tierra, sin darte mayor importancia. Me hablabas, en la comida de la última asamblea de Etniker, en Vitoria, en que compartimos mesa, de cómo algunas costumbres arraigadas en el pasado se habían transformado por la oportunidad del último momento, de tus trabajos y publicaciones, en suma del recorrido científico que ya llevabas tras largos años dedicado a recoger las costumbres de Apodaka.
Tu ejemplo nos alecciona.
Descansa en paz y vela por nosotros desde el Cielo.
Francisco Javier
Hace cuarenta años, un Domingo de Resurrección, conocí a Isidro en una visita que hizo a Moreda de Álava para sacar fotos sobre la tradición de la Quema de los Judas. Me dio a conocer la existencia del Seminario Alavés de Etnografía y desde entonces gracias a su invitación formo parte de él. Isidro era conocido en todos los pueblos de Álava. En todos había estado alguna vez recogiendo informaciones y sacando fotos de las singularidades alavesas. Conocía y hablaba con todas las personas mayores. Virtud de Isidro fue la de proporcionar datos e informaciones sobre los temas de investigación que cada uno se hallaba haciendo. Enseguida nos ponía sobre la pista de cualquier asunto que estuviéramos estudiando. Su ausencia va a suponer un gran vacío para la etnografía alavesa. Se nos ha ido una enorme memoria en donde se guardaban los recuerdos y vivencias de cientos de alaveses. Isidro seguiremos recordándote y contando contigo. Mila esker.
José Ángel Chasco